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El nuevo ordenador cuántico del Barcelona Supercomputing Center (BSC) es un sistema analógico diseñado por Qilimanjaro Quantum Tech, integrado en MareNostrum 5 y financiado con 9,8 millones de euros para reforzar la investigación y la soberanía tecnológica europea. Aporta una tercera pieza cuántica al ecosistema de la capilla de Torre Girona y se conectará a la red europea de computación cuántica EuroQCS-Spain.
Una capilla llena de cúbits
La capilla de Torre Girona tiene algo de escenario cyberpunk: vitrales, piedra y, entre las columnas, armarios metálicos llenos de cables y tuberías criogénicas donde viven cúbits a temperaturas cercanas al cero absoluto. Hace dos décadas allí rugía el MareNostrum original; ahora, el silencio solo lo rompe el zumbido de los sistemas de refrigeración que mantienen con vida la parte más experimental del superordenador MareNostrum 5. En ese espacio, que parece pensado para ceremonias antiguas, lo que se oficia hoy son experimentos con algoritmos cuánticos, modelos de inteligencia artificial híbridos y simulaciones de fenómenos imposibles de abordar con máquinas clásicas en tiempos razonables.
A finales de mayo de 2026, el BSC ha encendido su tercer computador cuántico, un sistema analógico desarrollado por la startup barcelonesa Qilimanjaro Quantum Tech dentro de la iniciativa europea EuroQCS-Spain. No es una simple pieza nueva de hardware, sino un ladrillo más en una estrategia de país y de continente: la Estrategia Española de Tecnologías Cuánticas y el programa EuroHPC buscan que Europa no dependa de terceros países para calcular el futuro. Y el BSC, que ya era un actor central en supercomputación clásica, se ha convertido en uno de los nodos donde esa ambición empieza a tomar forma concreta, cúbit a cúbit.
Qué tiene de especial el nuevo ordenador
El recién llegado se inscribe en la partición cuántica de MareNostrum 5, conocida como MareNostrum Ona, y completa un tríptico de máquinas de naturaleza distinta: dos computadores cuánticos digitales instalados en 2025 y, ahora, un sistema analógico de tipo annealer. Mientras que los digitales se comportan como procesadores programables para ejecutar algoritmos cuánticos paso a paso, el annealer está pensado para atacar problemas de optimización dejándose caer, por decirlo rápido, hacia el mínimo de energía de un paisaje cuántico diseñado a medida. No hay puertas lógicas clásicas al uso, sino un sistema físico que evoluciona hasta una configuración que representa la mejor solución encontrada.
La máquina ha sido diseñada y construida por Qilimanjaro Quantum Tech, una startup barcelonesa especializada en arquitecturas de cúbits superconductores y en soluciones de optimización cuántica a medida. El contrato, firmado con la empresa conjunta europea EuroHPC, fija la entrega de un annealer analógico para MareNostrum Ona, con una primera generación que parte de al menos una decena de cúbits físicos y una hoja de ruta de ampliación progresiva. En paralelo, el programa Quantum Spain ha impulsado la integración de un procesador de 35 cúbits en el ecosistema del BSC, reforzando el mensaje de que la capacidad cuántica no va de “un único aparato mágico”, sino de una colección de recursos que crecen por capas. El resultado es una plataforma experimental en la que se puede comparar cómo se comportan diferentes tecnologías para un mismo problema, sin salir de la misma capilla.

Un laboratorio para IA, biomedicina y naturaleza
El tercer ordenador cuántico no vive aislado: se integra con el resto de MareNostrum 5, un superordenador capaz de combinar cómputo clásico, aceleradores para inteligencia artificial y recursos cuánticos a través de MareNostrum Ona. Esa mezcla permite experimentar con flujos de trabajo híbridos donde una parte del cálculo se delega a los cúbits y el resto se queda en CPUs y GPUs tradicionales. La idea no es enviar todo al mundo cuántico, sino usarlo como un co-procesador muy especializado que puede aportar ventaja en tareas concretas.
Entre las aplicaciones que el BSC y las instituciones implicadas señalan como prioritarias destacan la investigación biomédica, la simulación de fenómenos de la naturaleza y el desarrollo de una inteligencia artificial más eficiente energéticamente. En biomedicina, los algoritmos de optimización y los métodos de simulación cuántica pueden ayudar a explorar espacios de moléculas y proteínas que hoy resultan prohibitivos, reduciendo el tiempo necesario para encontrar candidatos prometedores. En física y ciencias de la tierra, un annealer cuántico permite atacar problemas de logística, planificación o calibración de modelos climáticos donde hay que elegir la mejor combinación posible entre millones de alternativas. Además, al integrarse en la red europea de computación cuántica, el sistema será accesible para grupos de investigación de toda Europa, que podrán ejecutar experimentos remotos desde sus instituciones usando la infraestructura del BSC como si fuera una extensión de sus propios laboratorios.
Soberanía tecnológica en modo cúbit
La cifra de 9,8 millones de euros que ha costado este tercer ordenador cuántico no es un capricho presupuestario, sino una apuesta estratégica compartida entre la Comisión Europea y la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. La lógica es sencilla: si los futuros algoritmos de optimización, de criptografía poscuántica o de inteligencia artificial dependen de hardware cuántico, resulta peligroso que ese hardware esté solo en manos de un puñado de empresas privadas fuera de Europa. Al instalar el sistema en el BSC y conectarlo a la red EuroQCS, la Unión Europea refuerza su capacidad de decidir qué se investiga, cómo se usa y bajo qué reglas de juego se comparten los resultados.
En España, el ordenador del BSC se encuadra dentro de la Estrategia de Tecnologías Cuánticas y del programa Quantum Spain, que ya había colocado en Barcelona el primer ordenador cuántico del sur de Europa. Esa continuidad importa: significa que no se trata de un proyecto aislado que sale en las noticias y luego se apaga, sino de una hoja de ruta que incluye formación de talento, colaboración con la Red Española de Supercomputación y apoyo a empresas como Qilimanjaro que aportan tecnología propia. En la práctica, cada nuevo cúbit instalado en la capilla de Torre Girona es también una inversión en personas que aprenderán a programarlo, a mantenerlo y a imaginar usos que aún no se han escrito en ningún plan estratégico.

Qué significa para quienes nunca pisarán el BSC
A primera vista, todo esto suena lejanísimo del portátil en el que trabajas o del móvil con el que lees estas líneas, pero la distancia es engañosa. El BSC ya ofrece acceso remoto a sus recursos de supercomputación, y la partición cuántica no será una excepción: la comunidad investigadora podrá reservar horas de cálculo y lanzar trabajos experimentales que combinen código clásico y cuántico desde cualquier punto de la red académica. De hecho, las dos primeras máquinas cuánticas puestas en marcha en 2025 acumulan ya miles de horas de uso, una señal clara de que hay hambre de probar ideas más allá de los simuladores.
Para quien no va a reservar tiempo de cúbits, el impacto llegará de forma indirecta. A medida que los prototipos actuales vayan madurando, es probable que empecemos a ver algoritmos desarrollados y testeados en entornos como el BSC integrarse en herramientas de IA, en sistemas de optimización logística, en modelos climáticos o en técnicas de diseño de fármacos que luego se traducen en servicios, aplicaciones y decisiones políticas. No será un salto de ciencia ficción donde un “superordenador cuántico” lo cambie todo de un día para otro, sino una serie de mejoras discretas que, acumuladas, harán que muchas cosas funcionen un poco mejor y consuman bastante menos energía. Que el BSC tenga ya tres computadores cuánticos operativos significa que esa transición no se está preparando en abstracto, sino en un lugar muy concreto de Barcelona, con gente tocando hardware muy real.
Tabla: el ecosistema cuántico del BSC
| Elemento | Tipo y tecnología | Rol principal |
|---|---|---|
| Primer ordenador cuántico BSC | Cuántico digital (Quantum Spain) | Primer sistema cuántico del sur de Europa, enfocado a I+D en IA y algoritmos. |
| Segundo ordenador cuántico BSC | Cuántico digital (EuroHPC) | Integrado en red europea, refuerza capacidad de cómputo programable. |
| Tercer ordenador cuántico BSC | Cuántico analógico tipo annealer | Optimización y simulación analógica, diseñado por Qilimanjaro. |
| MareNostrum 5 / MareNostrum Ona | Supercomputación clásica + IA + cuántica | Orquestar recursos híbridos para aplicaciones científicas y tecnológicas. |
| Red EuroQCS / EuroHPC | Infraestructura cuántica paneuropea | Compartir acceso, reforzar soberanía y competitividad tecnológica. |