La calle también necesita buenos modales
Un peatón cruza, levanta la mano y agradece al conductor que se haya detenido. El gesto es amable, aunque no demuestra por sí solo una supuesta madurez emocional. La buena educación vial nace de algo más complejo: normas claras, velocidades adecuadas, comunicación comprensible y respeto por quienes son más vulnerables. Saludar ayuda, pero no sustituye una frenada anticipada, un paso de peatones visible ni una calle diseñada para admitir errores. La convivencia empieza cuando dejamos de interpretar cada cruce como una disputa y entendemos que tener prioridad tampoco obliga a convertirla en una demostración de poder.