La sombra también sostiene la ciudad
Dos aceras de una misma calle pueden ofrecer ciudades distintas en pleno verano. La sombra modifica la radiación que recibe el cuerpo, permite caminar, descansar y mantener la autonomía, especialmente entre personas mayores, niños y quienes dependen del transporte público. Árboles, toldos, soportales, pérgolas y refugios climáticos forman ya una infraestructura urbana básica. Ciudades como Barcelona, París y Amberes están convirtiendo esa idea en programas medibles. El reto no consiste solo en crear oasis aislados, sino en conectar recorridos habitables para que el espacio público siga abierto cuando el calor aprieta.